miércoles, 5 de octubre de 2016

Te amo tanto que decidí dejarte.


Créeme, no es fácil, pero hoy he decidido decirte adiós. Y no me voy porque no te ame, sino porque te di tanto y recibí tan poco (de hecho, podría decirse que no recibí casi nada) que me quedé vacía por completo, y eso no está bien. Te di la oportunidad de que valoraras todo lo que yo hacía por ti, pero nunca lo hiciste, preferiste mirar para otro lado (sí, así como te le quedabas viendo a otras chicas en la calle), y aún hoy tengo la tonta esperanza de que me dirás: “espera, no te vayas, perdóname, he sido un tonto”.
Pero como una amistad me digo hace días, tú no vas a recapacitar porque yo lo desee, porque no se trata de mi voluntad sino de la tuya.
Supongo que aún conservo un poco de la ilusión original porque en el fondo estoy bastante confundida: ¿es que cómo puede ser posible que esto esté pasando si lo nuestro era tan perfecto? Eras el hombre con el que siempre soñé, por fin nos teníamos, todo era dicha y felicidad y por alguna extraña razón tú te empeñabas en decepcionarme una y otra vez. Aguanté traiciones, engaños y hasta maltratos, pero continué hasta donde pude a tu lado porque te amaba, y aún te amo, pero mi paciencia tiene un límite y hoy lo has conocido. No me voy porque te desprecie, me voy porque te amo tanto que no puedo tenerte a medias, con este sufrimiento cada vez que te vas y yo preguntándome “¿qué estará haciendo ahora para defraudarme?”, “¿cuándo lo volveré a ver?”, “¿me llamará siquiera?”
Alguna vez me dijiste que yo merecía lo mejor de este mundo. Pues déjame decirte que tú no eres precisamente lo mejor que haya podido encontrar, así que te pido, por favor, por lo que más quieras, que no me vuelvas a buscar, porque ya no soportaría otra decepción más. Sí, lo confieso, durante mucho tiempo me causaste mucha dicha y felicidad, pero hoy lo único que me provocas es tristeza, angustia y desesperación, y este amor que te tengo me está dañando tanto que no puedo seguirlo manteniendo por más tiempo.
A pesar de todo, espero que te vaya bien en la vida. No te guardo rencor, no puedo, simplemente mi corazón no tiene espacio para ese tipo de sentimientos tan pesados. Me llevo, eso sí, los buenos recuerdos, lo poco o mucho que compartimos en paz y tranquilidad, nuestros mejores momentos, que, aunque al final no fueron tantos como yo hubiera querido, sí fueron bastante especiales y siempre, siempre, los atesoraré. Acepto mis errores, porque también los tuve, y espero que, por tú bien, aceptes los tuyos y te propongas enmendarlos, para que, si algún día, vuelves a tener un amor, no lo arruines como arruinaste el nuestro. Ahora, es tiempo de partir: dejar de amarte no puedo; abandonarte, puedo, debo y quiero, por mi bien.

Extraño esa parte de mí que se fue contigo. Quiero volver hacer lo que era antes.


Aún me recuerdo como era antes de conocerte. Recuerdo que no se sentía ese hueco en el corazón que ahora no me deja ni siquiera respirar. Recuerdo que era feliz y que los pensamientos no me agobiaban como lo hacen ahora, mi mente siempre se ocupaba en mí, yo era mi prioridad, pero ahora mi mente solo piensa en ti.
No pude darme cuenta en que momento sucedió, pero ahora solo sé que ya no soy la misma. Siento que hace falta una parte de mí, siento un vacío como si alguien haya arrancado una parte de mi corazón. Era más fuerte de lo que soy ahora y yo nunca había llorado tanto de lo que he llorado desde tu ida. Las personas que están cerca de mí se han dado cuenta que he cambiado, que ya no soy la misma. Saben que mis cambios son a causa de que llegaste a mi vida porque ellos sabían lo que yo era, sabían que siempre había una sonrisa en mi rostro, que mi vida era alegre y que no cualquier cosa me derrumba, pero ahora que te has ido mis fuerzas se fueron contigo, ahora soy sensible.
Nunca pensé que llegaría una persona que provocaría un cambio tan radical en mí, no pensé que existiera una persona a la que desearía para toda mi vida. Ahora que no estas solo pienso en ti y en los momentos que pasamos juntos, ahora cualquier cosa de mi vida quisiera compartirla contigo, pero ya no estas.
Contigo se fueron mis ganas de volver a amar, de enamorarme como una adolescente y soñar un mundo completamente diferente con algún tipo de príncipe. Contigo se fue mi esperanza de encontrar alguien que me ame de la misma manera que yo lo haría. Mi carácter ya no es el mismo, ahora nada vale la pena, ya no vale la pena esforzarse por nada ni por nadie. Me haces falta, necesito cada parte de ti en mi vida.
No podía darme cuenta de que dependía completamente de ti, pero ahora que ya no estas a mi lado puedo darme cuenta por fin pero ya no puedo hacer nada. Pensé que todo esto seria más fácil, pensé que te olvidaría y que todo volvería a ser como antes, que yo volvería a ser la misma y que todo lo que vivimos juntos lo enterraría y seria como si no hubiera pasado nunca, pero no fue así. Todo se vuelve cada vez más imposible, pasan los días y en cada uno todo se torna aún más complicado porque los días en mi corazón son contados y la necesidad se hace más grande, ese hueco que nada puede llenar se hace cada vez más profundo.
Quiero volver a ser la misma, tener mi esencia de nuevo, hacer las mismas cosas, dejar de pensar en ti y volver a dibujar esa sonrisa que siempre estaba ahí y me caracterizaba. Quiero que todo esto desaparezca y que mi mente y mi corazón te olviden y hagan como si una parte de mi vida jamás se haya desprendido haya huido junto contigo.

sábado, 1 de octubre de 2016

Y tal vez alguien haya conocido el infierno y el amor así…


Nunca formalizarían, de eso ella estaba totalmente segura, por más que se esforzara por ser la chica perfecta, para él no lo era. Por parte de ella había amor y muchas ganas, por parte de él tal vez sólo deseo y pasión, pero sobre todo mucho desinterés.
La rutina de siempre: mirarse a ratos, sobre todo si la agenda de él no estaba lo suficientemente apretada o tal vez corría con suerte si otra chica le cancelaba. Ella siempre disponible y aunque a veces no, una sola llamada o mensaje de él, hacían que lo estuviera.
Parecían ser felices en esos momento juntos, la mayoría ocasionales, nada importantes; sobre todo solían ser de noche, se colaba a su casa como un ladrón, parecía que no deseaba ser visto con ella,nada de cine, de cenas, de salidas a lugares públicos, nada de ello al menos que él así lo quisiera.
Se entendían perfectamente en la intimidad, pero ¿en el amor?,ellos no buscaban amor, al menos no uno de los dos.

Ambos eran libres, independientes, dejaban que el viento los arrastrara a dónde los quisiera llevar,pero de vez en cuando se buscaban para sus alas poner a reposar.
No importaba cuánto le ofreciera ella a él, parecía nunca ser suficiente; iba de mujer en mujer y de cama en cama,perdiéndose con otros besos, con otra piel, con otras caricias que aunque como las de ella no lo hacían enloquecer, lo hacían sentir todo un ¨cabrón¨.
Ella, dueña de su vida, amante de su libertad, era diferente. Se había cansado de vagar, se había cansado de amores pasajeros, de una noche, de un corto tiempo, necesitaba establecerse ya, pero¿cómo si a quien quería no deseaba hacerlo? Sin embargo continuaba con él, creyendo que tarde o temprano las cosas serían distintas, al menos tenía fe.
Cuando estaban juntos él parecía alguien totalmente distinto, no sólo derrochaban pasión, había algo más; ternura, dulzura y porque no, también amor. Sin embargo, nunca podía tenerlo una noche completa, parecía que al satisfacerse era más fácil huir que mostrarse vulnerable ante ella. Y al siguiente día volvían a su realidad, sus mensajes indiferentes y algunos ignorados y aunque ella trataba de aguantar, a veces moría de rabia, no por él, sino por ella, por involucrarse precisamente en lo que decía ya no querer y aunque poco a poco se iba enfadando siempre volvía a caer. Él era una clase de imán, la alejaba y la atraía cuantas veces quería. Ella se armaba de valor y le decía ¡ya no más! aunque en el fondo deseara escuchar el timbre de su celular y mirar que era él. Inclusive esperaba una visita nocturna, esas que tanto le hizo y que aunque le fascinaban también le rompían de a poco el alma.Llegó a convencerse que era su forma de querer, ingenuamente quiso verlo así. La realidad es que, él era de muchas, ella sólo de él. Sabía que no importaba cuánto tiempo pasara, nada cambiaría para bien.
Por las noches, solía imaginarse como sería una noche completa a su lado, tal vez se desvelaría mirándolo o tal vez dormiría plácidamente acurrucada entre sus brazos, deseaba saberlo pero de sobra sabía que eso jamás sucedería. Ella era la de las noches, alguien más era la de día.
Trataba de justificar o explicarse como en tan poco tiempo y tan rápido él había logrado lo que muchos ni en meses ni en años pudieron. Sin embargo, a veces ya no deseaba pensar más.Sólo soltar y continuar, aunque eso significase no verlo más.
Estaba convencida de que él tenía corazón, muy en el fondo él era capaz de sentir amor, lo triste era que no soltaba el pasado,continuaba lastimado y eso lo hacía lastimar. Cansada de lo mismo decidió terminar, evidentemente él no creyó que fuese verdad, habían sido tantas despedidas que una más, era juego de nunca acabar.
Decidida lo sacó de su vida, no iba a ser fácil, de hecho no lo fue. Diario deseaba mirarlo, besarlo, sentir nuevamente su piel, sin embargo, esta vez no iba a retroceder, primero debía ser ella, primero incluso antes que él. Por más que deseara quererlo y establecerse, su ritmo de vida no era para ella, ella deseaba algo más, algo más que él no podía ni le quería dar.
Los mensajes se hicieron presentes, inclusive las llamadas y a medida que ella no contestaba, estos cada vez más abundaban.Ella se lo prometió y lo cumplió, desapareció de su vida y no dejó huella alguna. Pasaron días, semanas, incluso hasta meses. El destino les hizo una jugada y volvieron a estar frente a frente. Ella volvió a temblar como aquella primera vez que las manos de él la recorrieron de pies a cabeza, sin embargo, esta vez no estaba sola, esta vez alguien la tomaba de la mano.Encontró el amor al lado de alguien más, una clase de amor distinto, tal vez no tan loco ni pasional, pero si un amor que le daba paz y calma, todo lo que él no le daba.
Tal vez ella no iba a querer igual como lo quiso a él, pero tal vez podría llegar a querer mejor, eso sólo el tiempo lo podía determinar. Finalmente comprendió que un amor tan libre nunca puede ser sano y es que su concepto de libertad, asustaba a cualquiera que le quisiera amar.
Con el tiempo ella supo que nunca cambió, continuó de cama en cama, pero ahora buscaba el sabor, el olor y las formas de ella, siempre trató de encontrarla pero fracasó, ninguna pudo igualarla. Terminó solo y vacío como terminan las personas que no saben valorar la oportunidad que la vida les da de amar. Mil veces se arrepintió de no habérsela jugado por ella, de no haber tenido el valor y el coraje de recuperarla, por haber sido tan cobarde y haberla arrojado a los brazos de alguien más, sabía que como ella no habría otra igual. Total, una vida no sería suficiente para lamentarse el haber tenido el amor en sus manos y dejarlo ir.
Finalmente decidió buscarla, a través de un mensaje decidió pedirle perdón, decirle cuánto le amaba y lo arrepentido que estaba, decirle que estaba dispuesto a intentarlo, a jugársela por ella, sólo quería tenerla a su lado y volver a los días pasados, pero esta vez, ofreciéndole todo lo que ella alguna vez tanto deseó.
Pero como era de esperarse, ella jamás respondió. Terminó por cansarse, por resignarse y decidió darse otra oportunidad en el amor.
Se perdieron los amantes, como muchos otros se pierden, todo por no tener las agallas de jugársela, por creer que el amor esperará cuando la realidad es que si tú no lo aprovechas, alguien más si lo hará.


Una relación es más bonita cuando ambos son pervertidos.


Además del amor, la complicidad y el sexo son una de las claves principales para que una relación funcione. Y cuando se logran fusionar todos estos elementos, indudablemente, se crea un panorama único, ya que los amantes que llegan a poseer experiencias y un lenguaje exclusivo entre ellos dos, valoran más su unión y logran dar una gran fortaleza a su relación.
Este tipo de complicidad nada tiene que ver el tiempo que tengan juntos, ya sea que recién comienzan o aquellos que su vida en común ya lleva varios años, sino más bien con el mundo único que construyen, separado y paralelo al de los demás. Ya que para ellos la intimidad no sólo empieza en una alcoba, sino en una simple conversación del día a día, en una mirada, en el aroma del otro, en el sonido de su voz, cada detalle puede apreciarse como un gesto tentador, insinuante, excitante. Se saben dueños de las caricias más privadas, y así mismo, enfrentan juntos los demás aspectos de la vida porque saben ser cómplices.
Sé que la definición correcta de pervertido en el diccionario se caracteriza por actitudes sexuales insanas que involucran objetos o seres no humanos, personas que no podrían construir una pareja sexual normal (como niños) o sentimientos humillantes o dolorosos, lo cual se convierte en una parafilia.
Pero en este caso, como pervertidos me refiero a personas con una mentalidad más libre, que se dan la oportunidad de experimentar sus fantasías, muchas veces, poco comunes para los demás, a alguien que sabe disfrutar enormemente de los encuentros eróticos , sensuales y sexuales sin provocar un malestar personal y social, que pueda afectar su relación.

Y es que en el pasado se dramatizaban muchos aspectos de la sexualidad, pero hoy representan parte del juego, del relax, la distracción y lo lúdico de la vida. No es tan malo que las parejas desarrollen su potencial sexual y los diversos conocimientos del erotismo. Porque compartir juegos, nuevas posturas y diversas propuestas, además de desarrollar la imaginación, mejora la comunicación interior con el otro, la confianza y la complicidad. En una relación entre personas adultas, los límites los generan ellos en función de su evolución y su sensibilidad. Con libertad y respeto nada se puede imponer, ya que ambos marcan las pautas y los territorios.
No hay nada tan agradable como estar en una relación en la que ambos viven sin temores, resistencias ni tabúes, ya que ayuda a disfrutar de una sexualidad más plena. El saber que puedes ducharte con tu pareja a la luz del día sin pudor, porque comprenden que nadie es perfecto y que esas imperfecciones son las que nos hacen únicos e irrepetibles.
Las fantasías son la sal de la vida, atrévete a conversar con tu pareja en la intimidad sin temor a ser juzgado, criticado o acusado. Dile que te gusta cuando te toca de tal manera, que te pone caliente cuando te muerde el cuello, que te de jaloneos de cabello sin lastimar, que te excita escucharlo gemir de esa manera, condúcelo (a) con tu mano a donde deseas ser tocado. Háganlo en el auto, en la playa, en un bosque o en un lugar público. Hazle un oral en el cine o deja que te estimule con su mano. Si les gusta, usen juguetes sexuales, miel, chocolate, crema batida, halls, déjense amarrar, háblense sucio, usen palmaditas sin llegar a lastimar. Provócale cinco orgasmos, deja que se corra sobre ti, háganlo en las posiciones más bizarras. Diviértanse, jueguen, exploren y recuerden que los límites, es cualquier cosa con la que ambos se sientan cómodos, sobre todo, si terminan con una sonrisa en la boca.
Una sexualidad bien manejada, es una de las mejores formas de fortalecer la unión con tu pareja, Es algo único y especial que solamente los dos van a compartir. Es un secreto muy sexy y un beneficio de estar en una relación amorosa. Porque si conoces lo suficiente a alguien como para tener sexo y compartir tu cuerpo, también incluye compartir tu mente y tus sentimientos.
El paso del tiempo no significa la muerte del deseo. La clave está en saber mantenerlo encendido y constante. Y eso, tiene que ver con la intimidad, la complicidad y la confianza. Todo lo que has aprendido con tu pareja en horas y horas de sexo y charla en la cama te da una ventaja, sabes mejor que nadie que nadie que excita a tu compañero. Los secretos del buen sexo se esconden bajo las sábanas de la psicología emocional: dejar atrás los miedos y las malas experiencias y desinhibirnos. Y eso sólo se consigue entrenando a tu mente para que tu cuerpo disfrute de las locuras de tu compañero y viceversa.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Fría, porque no tuvo más elección.


Existen personas que han perdido toda la fe en el amor, que ya no creen más y que huyen de él porque temen que se les vuelva a lastimar.Piensan que el amor falla y duele, cuando la realidad es que es la fuerza que mueve al universo y quienes en realidad terminan fallando y causando dolor, son aquellas personas que no saben de amor.
Un sinfín de personas así se habían atravesado por su camino, por alguna u otra razón siempre creía que la próxima vez sería diferente, sin embargo, eso nunca fue así. Las personas terminaban lastimando sin consideración alguna tal vez por su forma de ser: siempre daba todo a manos llenas, siempre noble, siempre buena, siempre dejando entrar a quien no hacía ni el mínimo esfuerzo, siempre reteniendo a quien no tenía intenciones de quedarse, siempre.

Ella era de las que aman sin medida alguna, de las que se entregan por completo. De esas mujeres que ¨nadie¨ quiere porque nadie de los que se cruzaron en su camino fueron lo suficientemente valientes y hombres para luchar por ella. Cada día en lugar de hacerla sentir valiosa, solo le hacían creer que algo estaba mal en ella y que por eso recurrían a alguien más, que por eso poco a poco perdían el interés.¡Patanes! Eso es lo que eran cada uno de los hombres que conoció, sólo querían poseerla sin la intención de amarla. Y cansada de siempre lo mismo, cayó en el juego, en el juego de dejarse utilizar por los demás, total, que más daba si nunca había sido amada, que más daba si ella también voluntariamente participaba en una ¨relación¨  que como mal empezaba mal acabaría, todo por no caer en la soledad.
Una y otra vez le rompieron el corazón. Y aunque decidió jugar, en realidad terminaba enamorada, entregándose por completo, dando todo a manos llenas, queriendo con todo su corazón, tratando de conquistar y enamorar al otro, siendo la que buscaba, la que llamaba, la que siempre hacía los detalles y se acordaba de las fechas especiales y por más que trataba de ignorar lo que todo mundo sabe (que el amor es de dos) sólo agrandaba su dolor porque evidentemente al final, siempre terminaba vacía y rota.
Ni siquiera ha de recordar cuantos fracasos tuvo, sólo recuerda que su forma de ser no rindió frutos, no recuerda que una sola vez la hayan amado, sólo recuerda el sinfín de veces que la lastimaron.
Por alguna extraña razón siempre elegía el mismo patrón; el hombre infiel, machista y Don Juan, ese que pensaba que por ella habría de cambiar, ¡que ingenua fue!Perder su dignidad, libertad y felicidad por un tipo de hombre que jamás la habría de merecer. Pero a veces todo se debe a nuestra falta de amor propio, a nuestra baja autoestima, a nuestro terror a la soledad y por esas inseguridad vino a parar en donde tenía que parar… en las cuatro paredes de su habitación, llorando canción tras canción, lamentando sus pérdidas, sufriéndole a su dolor, suplicando una y otra vez no volverse a enamorar… jamás.
Un día, cansada de verse destruida decidió que ya no más, ya no más hombres, ya no más amor, ya no más humillación y ya no más dolor. Ya no más permitir que nadie la viera como un juguete, uno que al principio es la sensación y después de un tiempo se pierde la emoción.
Decidió no volver a llorar, no volver a agachar la cabeza, no volver a bajar la guardia, no volver a sufrir más. Creó muros tan altos en su corazón para que nadie pudiera derribarlos. Perdió la fe en el amor y se dedicó a sanar su dolor.
Muchas veces flaqueó y volvió a derramar lágrimas, no le fue fácil superar tanto amargo trago y salir adelante. Incontables veces los recuerdos parecen atacarla, pero se mantiene firme como puede y saca fuerzas de donde no cree encontrar, así no se vuelve a derrumbar.
Su rostro tomó otro semblante. Ahora parece un cuerpo sin alma, su rostro ya no irradia felicidad y por ello la gente suele hablar. No le interesa el amor ni encontrar un príncipe azul, prefiere refugiarse en su habitación y perder el tiempo pensando en todo lo que quizás nunca tendrá: tranquilidad en su alma y paz en su corazón.
Ella no culpa a nadie, aunque le costó mucho terminó perdonando y perdonándose. Simplemente entendió que hay personas que llegan a nuestra vida para darnos una lección, tal vez a ella se le repitió una y otra vez porque parecía no entender.

Y aunque la gente hable a sus espaldas nadie pudiese comprender su forma de ser, sólo se fían del exterior, pero lo verdaderamente importante siempre estará en el corazón. Sus constantes tropiezos, la manera tan cruel en que rompieron su corazón y lo mucho que le costó armarlo de nuevo, hicieron que ella no tuviera más opción… se volvió fría, no tuvo más elección.
Ella ya no busca ni espera a nadie. Quien llegue no tendrá más opción que derrumbar los muros que creó en su corazón, sino, tan sólo que se marche porque definitivamente no será alguien que de verdad quiera amarle. Ella merece mucho más de lo que ha tenido y aunque jure que no desea volverse a enamorar, todos necesitamos un poco de amor para vivir. Tal vez en el fondo de su corazón conserve una pequeña esperanza, tal vez algún día llegue el hombre que la haga bajar la guardia, pero que lo hará porque con ella desea estar.
La gente podrá seguir murmurando que carece de sentimientos, que es un tempano de hielo. Que su corazón se ha envenenado de amargura y soledad. La gente juzgará porque es fácil hacerlo cuando sólo se toma como referencia el exterior. Pero detrás de esa carcasa y de esos muros que hay en su corazón, se encuentra una mujer buena, noble y con hermosos sentimientos que alguna vez amó pero le destruyeron su corazón y por eso en ello se convirtió. Y es que… el lobo siempre será el malo, si caperucita es la que cuenta la historia.
Fría como el hielo, pero en las manos correctas… CUALQUIERA se derrite.



A veces dudo de ese adiós.


Pienso en cuáles sería las palabras adecuadas para decir adiós y me doy cuenta que no las tengo, porque sencillamente dentro de mis planes nunca contemplé la posibilidad de un final. Cuando te miraba a los ojos me daba cuenta de lo distinto que eras a lo que yo soñaba, pero me perdía cada vez más en tu mirada. “Pero qué me pasa”, me dije un par de veces, cuando miraba tus labios y comprendía que encantaban.
Así fue, sin saber cómo, sin entender porqué, sin darme cuenta cuándo… me enamoré. Te vía tan real, tan sincero, tan humano… con tus miedos latentes, con tus inseguridades, con tus errores, con tus defectos, con tus culpas, con todo aquello me enamoré. Comprendí que no necesitaba años para amarte, me perdí una y otra vez en nuestras conversaciones nocturnas, en nuestros saludos mañaneros, en nuestros paseos. Me perdí en nuestras conversaciones, en nuestros sueños, en nuestros planes… ME PERDÍ en ti y me encantaba estar perdida.
Fue una historia de amor de esas que inspiran, por lo menos a mí me inspiró… me inspiró a sonreír, a creer, a confiar, a perdonar, a reír, a dejar atrás los miedos, las dudas, los reproches, el cinismo, el sarcasmo. Me inspiró a ser feliz… y lo fui, fui muy feliz a tu lado; por eso me cuesta comprender que todo ha terminado. El final llegó sin previo aviso, solo con una lágrima y un adiós. No esperaba que las cosas terminaran así, de hecho no esperaba que las cosas terminaran, pero todo tiene un final y según intentaste explicarme este es el nuestro.

A veces dudo, dudo que lo hayas sentido haya sido real, dudo que me hayas querido de verdad; porque me cuesta pensar que un amor como el que vi en tu mirada, como el que con actos me demostraste se haya desvanecido… es que un amor así no se acaba… y por eso dudo.
Trato de convencerme que lo vivido solo fue un espejismo, que fue tu juguete favorito, para no alimentar mis esperanzas de que pronto te des cuenta y regreses arrepentido… y por eso dudo. Me obligo a pensar que en pocos días me has dejado en el olvido, para que al recordarte en lugar de amor sienta el vacío.



Un lobo feroz; eso es lo que quiero.


Definitivamente los hombres siempre serán el tema más sonado, especialmente porque muchos van de error tras error, lastimando, engañando y rompiendo corazones. Esto último les resulta sumamente atractivo a la gran mayoría, pareciera que no encuentran nada más en que entretenerse y divertirse.

Lo peor en un hombre creo que es su doble moral y personalidad. Muchos optan por ser el príncipe azul que todas esperan encontrar y juran y perjuran que jamás te habrán de lastimar, pero al cabo de un tiempo sacan las uñas y te muestran su verdadera cara; resulta que no eran ni la mitad de que lo que simulaban ser, pero se esforzaron un buen tiempo tan sólo para conseguir todo aquello de ti que elevara más su ego y sin importar y sin piedad, suman un corazón roto a la lista de conquistas.

Y cuando por fin descubres que tu príncipe azul no era más que un patético ¨lobito¨, ellos no tienen más interés en quedarse a tu lado, deciden huir sin más y van en busca de otra, otra tonta como tú que todo le has de creer.
Y lo peor de todo es que pareciera que no aprendemos la lección, para muchas siempre termina aplicando la frase¨verbo mata carita¨, no importa que el tipo tenga la peor fama, ni siquiera importa que le puedes leer por encimita, tu caes rendida a sus pies porque te sabe hablar bonito y te endulza el oído y no te importa que esa miel tarde o temprano termine convertida en hiel, crees en él e ignoras todas las señales, ¿será que muchas aman ser masoquistas naturales?

Al menos para mí mentir termina siendo un acto egoísta y cobarde. Eso de enamorar a alguien sin intenciones de amarle es para irse directamente al infierno. Sí, es verdad que muchas veces en parte las mujeres tenemos la culpa de que los hombres se la quieran pegar de¨cabrones¨, todo con tal de escuchar halagos y todas esas tonterías que seguramente con más de una han de utilizar. Sin embargo, creo que por más ingenuas que algunas sean no merecen ser lastimadas, tal vez las mujeres necesiten abrir los ojos pero los hombres necesitan abrir el corazón y darse cuenta del daño que causan y que ninguna mujer lo ha de merecer.
Para mí no hay nada mejor que la sinceridad, si te quieres enamorar, pues ¡vas!, si no, pues tan sólo expón que te interesa algo ocasional más no una relación, si lo que buscan es sexo es tan fácil insinuarlo y decirle, en este caso está de más el palabrero. Creo en la igualdad entre un hombre y una mujer. Todos tenemos las mismas necesidades, así que no veo el afán de mentir con tal de llevarte a una mujer a la cama, eso no te hace un cabrón…te hace un patán.
Lo peor viene cuando fingen sentimientos, verdaderamente no logro entender por quién fueron educados, creo que un hombre así: falso y mentiroso, no vale siquiera un peso y es lo más vacío y patético que puede existir.
Al menos yo, hace mucho que dejé de esperar y buscar al príncipe azul, ¿para qué? si de buenas a primeras terminan sacando las garras y dejándose ver como un triste ¨lobito¨ que tan solo sabe lastimar, ignorando que algún día todo se le habrá de regresar.

Al menos hoy, yo prefiero un lobo feroz. Esos que te tiran la baraja en la primera cita o a la primera mirada. Los que no se andan con rodeos ni juegos. Los que son hombres de verdad y saben y te dicen a lo que van. Los que te dejan elegir si continuar la partida o retirarte. Los que no se fijan tan sólo en su diversión o en llenar sus necesidades, sino que también satisfacen las tuyas.
Ahora quiero un hombre y sincero, un hombre que no se ande con estúpidos rodeos, un lobo feroz y no un lobito, ¡eso quiero!
Y es que el lobo feroz siempre se mostrará como es y se sabe retirar cuando la mujer dice no, porque a pesar de no ser el hombre perfecto ni el de tus sueños, él sabe respetar y sumar corazones rotos no es su visión. Él sabe que en el río hay muchos peces aunque la realidad es que siempre te termina ganando aunque todo sea un ¨juego¨y te haga consciente de ello, y es que a pesar de su personalidad y de no quererse enamorar, son detallistas, divertidos, pervertidos y caballerosos. Con él no hay medias tintas, tú sabes a lo que te atienes y la decisión queda solamente en ti. Sí, es verdad que el hombre lobo resulta ser todo un galán, pero te aseguro que no es imposible de enamorar, basta que llegue el momento en que se desee estacionar.
Por otro lado, el lobito no es más que un hombrecito atormentado por su pasado, seguramente le hirieron anteriormente y por ello desea regresarla con otras personas. También pudiese ser que es tan inmaduro e inseguro que no busca más que otra cosa que elevar su autoestima, sin importar a quien perjudique o lastime.
El lobito siempre se mostrará como el príncipe salido de los cuentos de hadas, él chico perfecto que incluso hasta tus papás querrán para ti.Puedo asegurar que te derretirá con sus demostraciones de amor y tratándote como una dama, aunque la realidad es que sólo desea llevarte a la cama.

A él no le importa que te hayas enamorado, tampoco te advirtió que no lo hicieras, todo lo contrario, se mostró muy enamorado y juró amarte, pero tan sólo consigue lo que quiere huye como el peor de los cobardesy su juego inicia otra vez… con alguien más.

Siempre será mejor exponer la verdad. A más de una mujer no le interesa enamorarse pero si pasarla bien, basta que coloques tus cartas en la mesa y muestres tu jugada y permitas a la dama elegir. No hay mejor arma para acabar con los corazones rotos que la sinceridad.¡No enamores sino tienes la intención de amar!
¨Yo prefiero un hombre lobo… que me vea mejor, me escuche mejor y me coma mejor¨. 
Un lobo feroz, eso es lo que quiero. Un hombre que me dé la oportunidad de elegir si quiero aventura o no. No un niño tonto atormentado por su pasado, que finja amarme y me termine enamorando para después hacerme a un lado. Y tú, ¿qué prefieres?




Una mujer que se ama a sí misma, no ama a cualquiera


Una de las cosas más importantes que he aprendido a lo largo de este camino llamado vida, es que el amor más importante de todos, es el amor propio. Y que una vez que lo comprendes, no aceptas en tu vida un amor menos intenso que ese.
Pero amarse a uno mismo, no siempre es un camino sencillo, ya que ante todo, es aceptarnos incondicional y completamente en todos nuestros aspectos. Tanto nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. Porque de no ser así, sin este amor, nos volvemos personas vacías con la necesidad de la aprobación y reafirmación constante de los demás. Y en base a esa aprobación o rechazo es que medimos nuestra valía, lo cual nos lleva a involucrarnos, regularmente, en relaciones tóxicas, destructivas, porque no somos capaces de exigir ser tratadas con el respeto y el amor que merecemos.

Cuando no nos tenemos el amor suficiente, vivimos buscando medias naranjas o almas gemelas que nos completen, nos den seguridad, que nos quiten la soledad de encima, que nos hagan felices, alguien que coloque sobre sus hombros el control de nuestra vida, una vida que sólo es responsabilidad nuestra. Y estas situaciones, con el tiempo, nos llenan todavía más de frustración y desequilibrio en nuestra vida. Pero lamentablemente comprendemos a base de golpes o malas experiencias que nada ni nadie podrá llenar nuestras carencias, sino solo uno mismo.

Amarse a uno mismo es todo un arte, un reto y una gran lección, pero una vez que lo dominas y te aceptas tal como eres, con tus imperfecciones y tus cualidades, con tus debilidades y fortalezas, te vuelves más fuerte, más segura de ti misma, más grande y brillante, más verdadera, por lo que no permites que nadie que no lo valore, opaque tu vida. Te amas tan fuerte que exiges la misma intensidad.
Una mujer que se ama a sí misma, sabe que es única y tiene mucho que ofrecer. Que no vino a este mundo a ser la opción de nadie, por lo que no quiere ni permite un amor a medias, inseguro, lleno de dudas, y mucho menos, ser la sombra de nadie. Las migajas son para los conformistas, personas que no aspiran a más porque no creen merecerlo y ella, como la mujer valiosa que es, merece que la amen, le den atención, tiempo y lo más importante, respeto.
Mujer, anda, quiérete, valórate, aprende a darte un beso todos los días, abraza eso que eres; porque al final, la relación más importante de todas, es aquella que tienes contigo mismo. Y si después de eso, puedes encontrar a alguien que te quiera de la misma forma que tú te quieres… será simplemente fabuloso.

Sabes que naciste para brillar y que lo menos que mereces, es un gran hombre que se sienta orgulloso de ti, y que ese orgullo lo grite a los cuatros vientos, o de ser posible, al mundo entero.



jueves, 29 de septiembre de 2016

Quiero amar a la antigua.


Muchos suelen decir que les gustaría amar para siempre, pero cuando entran en una relación, se la pasan anclados en el pasado, sin poder soltar viejas experiencias. Y cuando menos se dan cuenta, su nueva aventura ya se comenzó a desgastar.
Por ejemplo, me fijo en mis abuelos. Ellos llevan 58 años de matrimonio, y es ahí cuando me pregunto: ¿cómo lo han logrado? También he notado ciertos detalles en el modo de ser de mi abuela. Un día, se le cayó la tapa de su antigua azucarera, y ella, ya con sus años encima, se agachó para recoger con la mano los pedacitos, los fue levantando uno por uno, para después sentarse en la mesa, con una botella de pegamento, y comenzar a armar con mucha dedicación los pedacitos de aquella tapa.
Yo observaba todo y, desde luego, le dije que no era necesario que reparara esa vieja tapa, que yo le compraría una nueva azucarera. Ella, sin dejar de pegar pedacito a pedacito, me dijo: “los jóvenes de ahora ya no entienden el valor de las cosas, esta azucarera nos la regalaron a tu abuelo y a mí, y en esa época no teníamos mucho, así que aprendimos que cuando algo se rompía, no era necesario correr a reemplazarlo por algo nuevo, sino que siempre hay que buscar la forma de repararlo”.
El noviazgo de mis abuelos duró sólo 9 meses, pero fue su modo de ver la vida lo que les favoreció para durar casi seis décadas juntos en armonía.

Yo quiero un amor así, un amor a la antigua, quiero enamorarme de alguien que eleve mis pies del suelo y me permita volar. Sentir adrenalina cuando sus ojos me miran fijamente, quiero que tome mi mano al caminar, quiero que camine a mi lado porque es ahí donde quiere estar.
Alguien que me abrace por la espalda sabiendo que no puedo volverme porque mis manos están ocupadas pero no se limita a amarme sólo cuando puede, sino cuando quiere.
Quiero que sepa que no soy perfecta, que tengo mal humor, pero que voy a amarlo para siempre, que voy a amarlo a la antigua, que no buscaré su remplazo si no es perfecto. Quiero que me enseñe a entenderlo, a ayudarlo a llegar alto, y que aún en la cima sepa que sus ojos me seguirán viendo a mí, y su corazón seguirá a mi lado. Le ofrezco litros de pegamento para reparar nuestro amor cada que quiera romperse, un corazón desnudo, y el secreto de cómo saber cuándo intento mentir.
Voy a decirle que mi pasado es oscuro, pero quiero vivir y ver la luz al final del túnel a su lado.
La gente suele decir que sólo se ama una vez en la vida, pero yo quiero amar mil veces, de mil formas a una sola persona y que esté dispuesto a amarme igual. Que suelo ser celosa porque no soy la más segura, que mi manera de amarlo no se basa en sus errores sino en las sonrisas que me provoca.
Deseo tener un amor a la antigua para que me extrañe cuando salga de casa por días, y a mi regreso me haga sentir como si nunca me hubiera ido. Quiero cocinar más rico que su mamá, y abrazarlo cuando necesite consuelo. Quiero, en ocasiones, ser la que lleve la iniciativa al tomar algunas decisiones y quiero tener siempre esa sensación en el estómago cuando nos besamos.
Quiero, a final de cuentas, descubrir junto a él lo que significa tener un amor a la antigua y reinventarlo cada día.